Mi pelo estaba ondulado y olía a extractos de limón, mis pies estaban algo sofocados porque mis zapatillas me apretaban mucho, usaba un chaleco a rayas que rara vez lo llevo puesto y creo que mis labios estaban rojos del frio y me dolían, pero yo no le daba mayor importancia a eso.Las risas y el ruido del columpio de las niñas me molestaba, pero yo no me movía de donde estaba y fingía entender lo que me decian, les sonrreía. Era de noche y cuanto menos faltaba para el otro día, más sentía la lagrima que estaba acumulada en mi ojo, pero que no quería caer, nadie se dio cuenta.
Yo en mi pensaba; 'Que hermoso lugar para una situacion tan dolorosa.'
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